Leyendas de amor y tragedia

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León atacando a un hombre, en Barracas.

BUENOS AIRES CUENTA CON ATRAPANTES HISTORIAS DE – DESMESURADOS, TERRIBLES, ESCONDIDOS .- ROMANCES QUE PERDURAN EN LAS CALLES Y LAS CASONAS. MALEVA SALIÓ A BUSCARLOS. POR ANDRÉS ENRIQUEZ DIBÓS

“Lo que más me duele de morir, es no morir de amor” repetía Florentino Ariza, el célebre personaje de “El amor en los tiempos del cólera”, tozudo enamorado de Fermina Daza. Buenos Aires cuenta con atrapantes leyendas de amor que perduran en las calles, las plazas, los pasajes secretos, las casonas, la literatura. En Barracas y en Villa del Parque, zonas de antiguas mansiones de la alta sociedad de los siglos XIX y XX, existen dos relatos de amor y tragedia. Dos historias que duelen, como decía Florentino, porque el desenlace no se conecta con el amor (o el desamor), sino con la desdicha.

CAMPANA Y SIMBRÓN, VILLA DEL PARQUE

Foto mansion VDP1

El Palacio de los Bichos

 

El último tren de madrugada

“Sí, todo lo que se dice de esa casa es real” asevera, en una charla telefónica con Maleva, María Josefina Salazar, miembro de la Junta Central de Estudios Históricos de la Ciudad de Buenos Aires. La historia es acerca de lo que pasó antes y después de la fiesta de casamiento de Ángel Lemos y Lucía Giordano.

Rafael Giordano, oriundo de Salerno, Italia y su esposa Vittoria D’Olvilli, viajaron con su pequeña hija Lucía desde Europa a fines del siglo XIX con destino a la Argentina. De buen pasar económico, se instalaron en una zona de quintas, más precisamente, en lo que hoy es el barrio de Villa del Parque. Si bien los padres de Lucía anhelaban que su hija se especializara en medicina, la joven logró convencerlos de que lo suyo era el piano. Y es en el conservatorio donde conoce a quien sería su marido, el joven violinista Ángel Lemos.

Foto mansión VDP2

La mansión de los novios, en Villa del Parque

Poco tiempo pasó para que el amor y sus ganas de pasar el resto de sus días juntos los llevara a querer contraer matrimonio. Rafael, al conocer la noticia, mandó a construir para los novios una mansión que quedara cerca de su casa. Se trata de la propiedad que se encuentra a metros de las vías del ferrocarril San Martín y que popularmente hoy se la conoce como el “Palacio de los Bichos”, por sus extraños adornos, donde los novios se casarían el 1 de Abril de 1911.

La noche del casamiento había sido perfecta. Los familiares, amigos, conocidos y hasta vecinos estaban contentos con el gran evento que había tenido lugar en la apacible zona de Villa del Parque. Pero la tragedia estaba a punto de mostrar su rostro. Eran cerca de las 5 de la mañana y a los flamantes esposos los esperaba un automóvil del otro lado de las vías. Ante la falta de luz (no existía luz eléctrica entonces), al cruzar no advirtieron el tren de carga que terminaría con sus vidas. Los invitados, que saludaban a la pareja desde los balcones del palacio, observaron en primera persona el trágico desenlace.

Finalmente, Rafael y su esposa, sumidos en una profunda depresión, regresaron a Italia. Desde entonces, habitantes y vecinos de la mansión, hablan hasta hoy de fantasmas y sucesos extraños. Y de la dolorosa y trunca historia de amor.

AV. MONTES DE OCA 110, BARRACAS (FUNDACIÓN VITRA)

Foto mansión Barracas

La famosa mansión de Barracas

El millonario y sus mascotas, los leones

El millonario Eustoquio Díaz Vélez, hijo del General Eustoquio Antonio Díaz Vélez, quién luchó por la independencia argentina en el siglo XIX, era dueño de la mansión de estilo francés ubicada hasta hoy en la avenida Montes de Oca al 110, en el barrio de Barracas. La leyenda cuenta que Eustoquio tenía pasión por los leones, por lo que vivía rodeado de tres ejemplares de carne y hueso traídos desde África.

Su hija, conoció a un joven de la alta alcurnia, de quien se enamoró y al poco tiempo decidieron comprometerse. Eustoquio, rebosante de felicidad por semejante acontecimiento, decide festejar a lo grande y realizar la celebración de compromiso en su casa con vecinos, familiares y amigos de toda la vida. El día había llegado y los invitados se hicieron presentes. Luego de un rato de música y baile, todo estaba dispuesto para que el novio pida la palabra. Las miradas curiosas fueron todas a parar a la futura pareja. Frente al tumulto y a su futura esposa, el joven le hizo entrega del anillo a la novia.

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León a punto de atacar

Todos felices gritaban y aplaudían hasta que uno de los leones se abalanzó encima del muchacho. Lamentablemente, por un error humano, una de las jaulas había quedado mal cerrada. Eustoquio tomó una escopeta y pudo terminar con la vida del animal. Pero ya era tarde, ya que el novio, a pesar de luchar por su vida, había fallecido. Las ilusiones de la muchacha quedaron hechas trizas, por lo que al poco tiempo de la tragedia se suicidó.

El padre vendió a los leones y, curiosamente, mandó a construir estatuas de estos animales que hoy decoran la mansión. Entre ellas, una de un león atacando a un hombre. Algunos historiadores aseguran que la historia carece de fundamentos ya que Eustoquio nunca tuvo una hija, por lo que la fiesta jamás existió y que las estatuas de leones responden a una moda de decoración de la época. Aunque otros testimonios de la época afirman que la tragedia sucedió. Sea cierto o no, la historia de Montes de Oca al 110 se transformó en una triste leyenda urbana de amor.

Andrés Enríquez Dibós (texto y fotos)

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